
El objetivo de esta contribución es poner en valor la especificidad e idiosincrasia de los hablantes de español como lengua de herencia, y destacar la necesidad de que los procesos de aprendizaje y adquisición lingüística respondan de forma prioritaria a sus características particulares. Esto se debe a que las necesidades, habilidades y competencias de los hablantes de herencia difieren de manera significativa respecto a las de los aprendientes de español como lengua adicional (EL2 o ELE). Tras identificar las carencias estructurales y los desafíos persistentes que aún presenta la enseñanza del español para este colectivo –como la escasa disponibilidad de materiales didácticos específicos y la ausencia de una atención pedagógica diferenciada– se proponen orientaciones metodológicas fundamentadas en un enfoque crítico.