Rosa Alcoy Pedrós (Autores/as)
55,00 €
El prestigio social de la masculinidad, junto al cuestionamiento de este concepto como algo privativo de los hombres, ha interferido profundamente en la estimación de las mujeres. Frente a la percepción usurpadora o despreciativa de su masculinización, utilizada para atacar al feminismo desde sus orígenes, este libro plantea la existencia de una corriente profunda de admiración, curiosidad y atractivo hacia aquellas que, en determinadas circunstancias, exhibían capacidades impropias de su sexo. La visualidad ha ejercido un papel fundamental para la comprensión e interiorización de ese modelo. Desde la mujer viril, expresión utilizada para ensalzar a las que demostraban singular arrojo y valor, hasta los espectáculos en los que representaban papeles masculinos, adoptaban sus gestos, vestían sus trajes o mostraban destrezas extraordinarias, las imágenes de mujeres como hombres han estado muy presentes en el ámbito público de la modernidad. Los motivos de este atractivo son complejos: por un lado, su excepcionalidad ha servido para legitimar los valores masculinos como modelo de comportamiento, al tiempo que apuntaban hacia una forma de empoderamiento femenino; pero, por otro lado, también han cuestionado el rol de los hombres en su relación con las mujeres. Sirvieron, pues, para contemplar la propia masculinidad deconstruida o caricaturizada. Lo que se suponía esencial e intransferible podía ser imitado e, incluso, burlado. Potenciaron la importancia de los fetiches como motor de la sexualidad y la ambigüedad como imaginario seductor. La fascinación por la equivocidad, por el juego, por lo inusitado, quedó instaurada como una vía de escape al orden. Todo ello sentó las bases de la disociación entre género, sexo y rol sexual.
INTRODUCCIÓN [13]
PRIMERA PARTE: ACCIONES
SEGUNDA PARTE: FICCIONES
TERCERA PARTE: TRAMPAS
CUARTA PARTE: CUERPOS
CONCLUSIÓN [329]
BIBLIOGRAFÍA [333]
ÍNDICE ONOMÁSTICO [345]
ÍNDICE DE FIGURAS [357]
55,00 €
42,00 €
17,00 €
50,00 €